EL MUNDO DE GLAUKA

Espero
no olvidar la sensación que tuve al ver un ser en la inmensidad
.

¿Habéis oído alguna vez
el silencio?

¿Habéis
cruzado alguna vez la mirada con un animal salvaje?

¿Habéis
admirado alguna vez la grandeza de la naturaleza?


Espero poder alguna vez transmitir de alguna manera las sensaciones
que he tenido la suerte de experimentar en mis viajes, en mi vida y en mis
sueños.

Espero poder aprender a describir todo lo que siento y veo para dejar
escrito todo eso que tal vez mi memoria un día deje de recordar.

Espero que la vida me regale MI MEMORIA.

viernes, 20 de julio de 2007

CAYO LARGO













DOMINGO 20 DE MAYO 2007
HABANA - CAYO LARGO


A las 05.45h ya nos esperaban en la recepción del hotel para ir al aeropuerto de Punta Varacoa desde donde salen las avionetas y los helicópteros para Cayo Largo.
Desayunamos en la cafetería del hotel. Mientras estamos degustando unos maravillosos sándwiches, Marc sale corriendo, atraviesa el hotel y veo que se dirige al hotel Melià, situado justo al lado…Vimos salir a un grupo de mujeres y nos pensamos que el autocar se había olvidado de nosotros. Entre nervios y risas por ver a Marc salir como una flecha, llamó a la Agencia con la que habíamos contratado la excursión para preguntar si realmente se olvidaron de nosotros. Me comenta que no, que todo está bien y que en 5 min. Están en recepción. ¡Uff que susto!. Lo peor que podía pasar de todas maneras es que tuviésemos que coger un taxi hasta el aeropuerto. Había tiempo de sobra ya que siempre quedan 3 horas antes de que salga el avión. Supongo que para evitar este tipo de imprevistos.
Finalmente nos pasan a buscar a las 06.00 y nos vamos con un padre y sus dos hijos hacia el aeropuerto. Es aconsejable como comentaba al principio llevar una chaqueta o algo de manga larga porque en los aeropuertos te puedes quedar congelado. Y también no olvidarse del pasaporte. Estuvimos mucho rato esperando la avioneta y por poco nos da algo. Hay aviones viejos y nuevos, todos de hélices. Afortunadamente nos tocó uno de los nuevos. El vuelo es de media hora y te sirven una bebida. Al subir al avión os puede pasar que un amable señor os ofrezca bebidas, como cualquier azafato pero con la diferencia que luego suelta la bandeja y se pone a pilotar el avión…jajaja…pero no asustaros.
La vista es preciosa, se ven todos los cabos y el agua de ese color incomparable, el color del mar Caribe.
En el aeropuerto nos recogen para llevarnos a la Marina, desde donde cogeremos el barco para realizar el recorrido. Hay aviones que llegan también desde Varadero.
La Marina es un puertecito pintoresco, parece un decorado de película, el mar azul turquesa al fondo, los barcos, las palmeritas amarillas y verdes, un bar, hamacas…en fin… ¡El paraíso! Allí mismo hay aseos para cambiarse por si uno no viene preparado.

Nuestro barco se llama COCO LOCO, en la excursión se incluye bebida gratis durante todo el recorrido (incluidos cuba libres y mojitos), y por 10 CUC puedes desayunar una langosta (es aconsejable) sienta de maravilla después de hacer un ratito de Snorkle.

Primero nos dirigimos a la isla de las Iguanas, es un pequeño islote árido, que está completamente lleno de iguanas
. Conocimos a la Iguana Raúl, muy simpática ella. Uno de los cuidadores, que venían con nosotros en el barco me dijo si la quería tocar y por supuesto le dije que sí. Raúl y yo hicimos buenas migas, mientras le tocaba, se quedó quietecita. Le inspiré confianza supongo. Me encantan los animales.

También vemos otros animalitos, una especie de nutrias, divertidísimas, mientras las iguanas comían hierba, ellas se hartaban de pan.

Tras esta pequeña visita volvemos al barco y nos llevan a las piscinas naturales…Ufff aquí ya me voy quedando sin palabras para poder explicar lo que se siente al ver esa maravilla y disfrutar de un magnífico baño.

Tras este primer chapuzón espectacular, desayunamos una langosta a la plancha con un mojito de acompañamiento. ¡Que maravilla! Marc, la brisa del mar, el sol, el agua color turquesa, la musiquita, la langostita, el mojito, en fin… que más puedo decir. Eso es vida.

Tras el desayuno nos dirigimos a un arrecife de coral para hacer snorkle. Nos dan las gafas, el tubo, las aletas y… ¡al agua!! Nunca habíamos hecho snorkle, y yo pensaba que me daría más miedo meterme en pleno mar , pero al contrario disfrutamos una barbaridad (para los novatos como nosotros, os aconsejo que os untéis bien de crema protectora el trasero…como queda flotando…a nosotros se nos achicharró!). Bueno pues yo que le tengo un respeto increíble al mar, que no miedo, pensé que no sería capaz de meterme en el agua ahí en medio de la nada…pero cuando ves esa agua tan cristalina, se te quitan todas las tonterías. De todas maneras no me separaba mucho del grupo ni de Marc por si las moscas, de repente veía como los peces se movían con la corriente y al momento me daba cuenta ¡que yo hacía lo mismo! Es una experiencia fantástica (menos mal que no me encontré a ningún tiburón….) vimos una cantidad de peces, grandes, grandiosos, pequeños, de mil colores, es increíble. Y de vez en cuando te encuentras con corales de colores espectaculares, estrellas de mar, erizos y un sinfín de peces que no se ni como se llaman. Una pasada.

Estuvimos 45 minutos, después regresamos al barco con la marca de las gafas en la cara (a mi me duró todo el día) y nos dirigimos al mayor paraíso que he visto jamás. A playa Sirena. Realmente te sientes como una sirena (aunque luego en las fotos no te ves como tal…)¡Y no por el tipo eh! Si no porque salgo en todas como si todavía llevase las gafas de buceo puestas :-)
La arena es tan blanca que puedes andar tranquilamente por ella descalza que no te quemas, es más, si entierras un poco los pies, está fresca, y que decir si te pones de bajo de una de esas palmeras que parecen de mentira, bajitas y amarillitas, estas en la gloria. La arena está completamente fría. Miras alrededor y solo ves esa arena blanca, el cielo azul, las palmeras y al fondo el color turquesa en todo su esplendor. Es imposible no tirarse al mar y quedarte atónito mirando el horizonte. Ahora si que ya no tengo palabras para definir la sensación que tiene uno cuando se encuentra en un lugar como Playa Sirena. Haces “el muerto” en el agua y oyes el mar…ese sonido es de ese tipo de silencio que te ayudan luego a relajarte en tu rutina diaria. Cuando vuelves a tu vida normal y tienes un momento de nervios…por lo menos yo, pienso en momentos en los que me he sentido completamente feliz, relajada, agradecida de haber nacido y de poder vivir esa experiencia…afortunadamente tengo varios recursos y uno de ellos ya es el sonido del mar y el color de Playa Sirena.

Estábamos solos, en aquel paraíso. Lo único que piensas es que quieres que se detenga el tiempo y disfrutar eso al máximo, segundo por segundo hasta que se acabe…porque desgraciadamente a las 17.00h se acaba y tienes que regresar. Pero esas horas vividas ya se quedan en tu mente para siempre.

Gracias a una estupenda nube que se colocó delante del sol abrasador, pudimos dormir un poquito sin achicharrarnos. Pero luego cuando salió de nuevo el sol, me puse crema protectora (es indispensable) y me fui caminando por la orilla hasta que descubrí una pequeña piscina, una bahía completamente solitaria, espectacular. Fui corriendo a avisar a Marc para que viniera a ver aquello. Nos quedamos allí hasta la hora en la que tuvimos que regresar al puertecito para coger el barco. Realmente eso si que es vida. Y todos deberíamos poder tener la oportunidad de vivir experiencias así como mínimo una vez en la vida. Si viajáis allí, cuando vayáis a la playa donde están todas las hamaquitas y las palmeras girar a la derecha y andar un poquito…ya os encontraréis con lo que os he descrito. No tiene pérdida.

Tras estar como media hora dando botes sobre una pierna para poder desentaponarme un oído y de paso hacer un poco el ridículo delante de todos, nos vino a buscar el Coco Loco. En playa Sirena hay duchas y vestuarios, así que vale la pena llevarse ropa de recambio para que el viaje de vuelta sea más cómodo. También hay un hotel donde poder pasar unos días. Si vais con tiempo podéis disfrutar de ese paraíso algún día más (llevaos repelente de mosquitos porque por la tarde-noche suelen atacar).

Llegamos de nuevo a la Marina y allí nos espera un autobús (por llamarlo de alguna manera) sin aire acondicionado, con asientos pequeñísimos y a tope. Menos mal que el trayecto dura cinco minutos, si no, nos derretimos todos allí mismo y nos tienen que recoger con fregona y cubo. Nos vamos al aeropuerto a coger el avión de regreso.

Llegamos a la Habana a las 21.00 h. Tener siempre en cuenta que cuando se va a Cayo Largo siempre se regresa tarde, no hagáis planes para ese día de regreso. A veces los guías te dicen que llegas pronto pero habitualmente no es así.

La excursión a Cayo Largo tiene un coste de: 156 CUC / persona y si te quedas una noche hay una oferta de 160 CUC (precios del mes de mayo)

Esa noche llegamos al hotel super quemaditos, nos duchamos y nos vamos a cenar a un restaurante que nos han recomendado: La Roca. Se come realmente bien, mucha cantidad y un precio económico. Por las noches si hay suficiente gente hay un espectáculo de un cómico que dicen está muy bien. En el restaurante hay tanto gente extranjera como cubana.


RESTAURANTE LA ROCA
ESTÁ JUNTO AL HOTEL HABANA LIBRE
PRECIO PARA 2 PERSONAS (PRIMERO/SEGUNDO/POSTRE/BEBIDA Y CAFES) 15 CUC POR PERSONA.
ESPECTAULO COMICO A PARTIR DE LAS 23.00H
Aconsejable la crema de queso y el filete mignon

No hay comentarios: