VIERNES
25 DE MAYO 2007
HABANA - BARCELONA
Nos levantamos pronto como todos los días del viaje y organizamos las maletas para guardar las cosas y poder cerrarlas. No se por que pero sin haber comprado a penas nada la ropa que traíamos en la maleta no parecía querer volver a Barcelona. Tuvimos que sacarlo todo y volverlo a guardar…¿Por que siempre pasará lo mismo?
Compramos en el Hotel 2 botellas de Ron de tres años, nos costó un CUC más que en las otras tiendas oficiales que habíamos visto en el centro de la Habana.
Nos encontramos con Paquito y vamos a su casa a tomar un café y a conocer a su mamá. El día antes habíamos pasado por delante de su casa sin saberlo. Desde su vivienda se ve perfectamente el Capitolio, delante hay un parque y una cancha de básquet. El lugar es perfecto para vivir, aunque la casa está derruida, el portal se aguanta de milagro, los contadores tienen todos los cables por fuera y están completamente negros. Está todo apuntalado. Ellos viven en la Azotea de una gran casa colonial, en su época de esplendor debía ser impresionante, pero ahora, madre mía, la ves y parece que allí no pueda vivir nadie, y viven nada menos que doce familias solo en la azotea. Paquito y su madre viven allí en lo más alto de la casa. Para acceder hay que subir por unas antiguas escaleras de mármol completamente desgastadas por el paso del tiempo y sin barandilla. Bueno hay una pero mejor no agarrarse porque te puedes cortar o quedarte con ella en la mano…Cuando se acaban las escaleras de mármol, hay que subir por otras escaleras de madera, casi casi como si fueran de caracol, ahora no hay ni barandilla, bueno hay unas maderitas pero que más vale no cogerse a ellas. Paquito hace una parada en mitad del camino para coger aire y seguir subiendo. Su madre hace años que no las baja ni sale a la calle…
Nos cuentan que cuando la casa tenía su dueña, una duquesa, era fantástica y estaba muy bien cuidada.
La mamá de Paco es un encanto, es a una de esas personas a las que le diría: cuénteme toda tu vida. Y me quedaría horas y horas escuchando todo lo que explicase. Tiene más de ochenta años y ha vivido todos los cambios de Cuba. Es delgadita y pequeñita y no oye muy bien, pero hace todas las tareas de la casa. Paquito solo hace el café y según su mamá ¡está malísimo! Nosotros lo probamos encantados y no nos supo tan mal. La casa por dentro es muy grande. Tienen un gran salón con el techo de madera y allí mismo hay dos camas, en una de ellas duerme la mamá, hay grandes ventanas (sin cristales), un armario y una gran mesa de madera. Paquito duerme en una habitación junto a la entrada, la cocina y el baño.
Tienen la casa llena de fotos de su hija y la nieta de Paquito y bis nieta de la mamá.
La mamá de Paquito nos comenta que ellos ya no pagan nada de la vivienda, porque hace 61 años que viven en ella.
Paquito nos enseña fotos antiguas de la familia de Laura (nuestra amiga) y un artículo donde aparece su hija con 23 años en la que explicaban que con esa edad ya era directora de una escuela. La mamá de Paquito nos enseña también la foto de su marido y papá de Paquito ya fallecido. Era un señor muy apuesto y un buen jugador de fútbol. Murió con 88 años. A ella se le humedecen todavía hoy los ojos al enseñárnosla a pesar de que ya hace años que murió. Paquito nos dice que ahora va a estar unos días deprimidita.
Nos tomamos el café de Paquito y nos despedimos con un gran abrazo, le regalo el champú que no he utilizado, la comida que traíamos (chocolatinas y barritas de cereales) y algunas golosinas más para su nieta (aunque se que la mamá de Paquito también se las come…). Paquito nos acompaña al centro a comprar algunos CD de música cubana, nos quiere invitar a una cerveza cubana (0,5 pesos cubanos) pero no quedaban. ¡Así que nos la debe!
Antes de despedirnos nos entrega una carta para Laura y para su amigo Tomasito y un escrito para que nos lo leamos que habla de los españoles en Cuba. Nos hacemos una copia y le entregamos su original y una copia más. Nos traduce algunas palabras cubanas como “Tambaliches” esas tiendecitas que están en las casas particulares y que venden de todo. “Cabeza de Clavo” que es como llaman a las negritas (que llevan esos peinados con moñitos en la cabeza).
Nos despedimos de él delante del Capitolio con un fuerte abrazo y dos besos (al estilo Español, porque en Cuba solo se da uno) y un “Hasta pronto”. Paquito nos dice que se va, que no le gustan las despedidas. Y lo vemos cruzar la calle (cojeando) hasta perderlo de vista en su Habana Vieja.
Un poco tristes, para que engañarnos, por saber que tal vez no lo volvamos a ver y sin saber si volveremos alguna vez de nuevo a Cuba, nos vamos a visitar el Museo de la Revolución (5 CUC POR PERSONA)
La visita nos dura 2 horas, está bien para hacerte una idea de lo que fue la revolución y conocer el porqué Cuba ha llegado a ser como es.
Ya tan solo nos quedaba por ir a comer a un restaurante recomendado por una compañera de trabajo de Marc que estuvo en Cuba antes que nosotros. Cogemos un taxi y nos vamos a “El Jengibre” en el barrio de Miramar (precioso, el barrio y el restaurante). La zona era de las más caras de Cuba, es como un Pedralbes en Barcelona. Hay varios restaurantes y grandes casas coloniales. El restaurante Español que está al lado de El Jengibre, es precioso. Es un castillo y tiene una barbacoa.
El Jengibre tiene como especialidad el Pollo Asado. Sirven muchísima cantidad y se puede pagar con tarjeta. El Pollo Asado lo acompañan con arroz, frigoles, patatas fritas y mariquitas. Cuesta 12 CUC. Es el restaurante más caro en el que comemos pero aún así merece la pena.
Finalmente con bebida y un buen café pagamos (eso sí con tarjeta porque acabamos las existencias) 33 CUC más 3 CUC de más que cargan si pagas con VISA.
Nos vamos andando hasta el hotel, por si no habíamos tenido bastante durante el día… Sin querer vamos a parar a un centro comercial (donde todo el mundo era cubano) con un gran supermercado (nos sorprendemos porque los precios estaban en CUC y son como si estuvieras en un super español) luego nos enteramos que es donde compran las personas que viven en las embajadas de los alrededores. Compramos agua (considerablemente más económica que en hotel) y seguimos nuestra procesión. Al final conseguimos llegar al Malecón, después de atravesar la carretera y el río por debajo. Hay chicos bañándose junto al muro del malecón y haciendo surf…da miedo verlos.
Por fin llegamos al Riviera, cogemos las maletas, subimos al autocar, hacemos la ruta por todos los hoteles de alrededor recogiendo pasajeros (alguno de ellos nos los habíamos encontrado en el Restaurante El Jengibre ese mismo mediodía comiendo) y regresamos a España. Son las 11.00h y ya estamos en Madrid.
El recuerdo de la Habana y lo mejor, su esencia ya se ha quedado en nuestras retinas y en nuestra mente para siempre. Volveremos.
RESTAURANTE EL ALJIBE COMIDA CUBANA
AVENIDA 7MA. ESQUINA 24 Y 26
MIRIAMAR
TELF. 204-1583 / 204-4233 / 204-4234
EMAIL: economia@aljibe.cha.cyt.cu
TAXIS ECONOMICOS:
HABANA - BARCELONA
Nos levantamos pronto como todos los días del viaje y organizamos las maletas para guardar las cosas y poder cerrarlas. No se por que pero sin haber comprado a penas nada la ropa que traíamos en la maleta no parecía querer volver a Barcelona. Tuvimos que sacarlo todo y volverlo a guardar…¿Por que siempre pasará lo mismo?
Compramos en el Hotel 2 botellas de Ron de tres años, nos costó un CUC más que en las otras tiendas oficiales que habíamos visto en el centro de la Habana.
Nos encontramos con Paquito y vamos a su casa a tomar un café y a conocer a su mamá. El día antes habíamos pasado por delante de su casa sin saberlo. Desde su vivienda se ve perfectamente el Capitolio, delante hay un parque y una cancha de básquet. El lugar es perfecto para vivir, aunque la casa está derruida, el portal se aguanta de milagro, los contadores tienen todos los cables por fuera y están completamente negros. Está todo apuntalado. Ellos viven en la Azotea de una gran casa colonial, en su época de esplendor debía ser impresionante, pero ahora, madre mía, la ves y parece que allí no pueda vivir nadie, y viven nada menos que doce familias solo en la azotea. Paquito y su madre viven allí en lo más alto de la casa. Para acceder hay que subir por unas antiguas escaleras de mármol completamente desgastadas por el paso del tiempo y sin barandilla. Bueno hay una pero mejor no agarrarse porque te puedes cortar o quedarte con ella en la mano…Cuando se acaban las escaleras de mármol, hay que subir por otras escaleras de madera, casi casi como si fueran de caracol, ahora no hay ni barandilla, bueno hay unas maderitas pero que más vale no cogerse a ellas. Paquito hace una parada en mitad del camino para coger aire y seguir subiendo. Su madre hace años que no las baja ni sale a la calle…
Nos cuentan que cuando la casa tenía su dueña, una duquesa, era fantástica y estaba muy bien cuidada.
La mamá de Paco es un encanto, es a una de esas personas a las que le diría: cuénteme toda tu vida. Y me quedaría horas y horas escuchando todo lo que explicase. Tiene más de ochenta años y ha vivido todos los cambios de Cuba. Es delgadita y pequeñita y no oye muy bien, pero hace todas las tareas de la casa. Paquito solo hace el café y según su mamá ¡está malísimo! Nosotros lo probamos encantados y no nos supo tan mal. La casa por dentro es muy grande. Tienen un gran salón con el techo de madera y allí mismo hay dos camas, en una de ellas duerme la mamá, hay grandes ventanas (sin cristales), un armario y una gran mesa de madera. Paquito duerme en una habitación junto a la entrada, la cocina y el baño.
Tienen la casa llena de fotos de su hija y la nieta de Paquito y bis nieta de la mamá.
La mamá de Paquito nos comenta que ellos ya no pagan nada de la vivienda, porque hace 61 años que viven en ella.
Paquito nos enseña fotos antiguas de la familia de Laura (nuestra amiga) y un artículo donde aparece su hija con 23 años en la que explicaban que con esa edad ya era directora de una escuela. La mamá de Paquito nos enseña también la foto de su marido y papá de Paquito ya fallecido. Era un señor muy apuesto y un buen jugador de fútbol. Murió con 88 años. A ella se le humedecen todavía hoy los ojos al enseñárnosla a pesar de que ya hace años que murió. Paquito nos dice que ahora va a estar unos días deprimidita.
Nos tomamos el café de Paquito y nos despedimos con un gran abrazo, le regalo el champú que no he utilizado, la comida que traíamos (chocolatinas y barritas de cereales) y algunas golosinas más para su nieta (aunque se que la mamá de Paquito también se las come…). Paquito nos acompaña al centro a comprar algunos CD de música cubana, nos quiere invitar a una cerveza cubana (0,5 pesos cubanos) pero no quedaban. ¡Así que nos la debe!
Antes de despedirnos nos entrega una carta para Laura y para su amigo Tomasito y un escrito para que nos lo leamos que habla de los españoles en Cuba. Nos hacemos una copia y le entregamos su original y una copia más. Nos traduce algunas palabras cubanas como “Tambaliches” esas tiendecitas que están en las casas particulares y que venden de todo. “Cabeza de Clavo” que es como llaman a las negritas (que llevan esos peinados con moñitos en la cabeza).
Nos despedimos de él delante del Capitolio con un fuerte abrazo y dos besos (al estilo Español, porque en Cuba solo se da uno) y un “Hasta pronto”. Paquito nos dice que se va, que no le gustan las despedidas. Y lo vemos cruzar la calle (cojeando) hasta perderlo de vista en su Habana Vieja.
Un poco tristes, para que engañarnos, por saber que tal vez no lo volvamos a ver y sin saber si volveremos alguna vez de nuevo a Cuba, nos vamos a visitar el Museo de la Revolución (5 CUC POR PERSONA)
La visita nos dura 2 horas, está bien para hacerte una idea de lo que fue la revolución y conocer el porqué Cuba ha llegado a ser como es.
Ya tan solo nos quedaba por ir a comer a un restaurante recomendado por una compañera de trabajo de Marc que estuvo en Cuba antes que nosotros. Cogemos un taxi y nos vamos a “El Jengibre” en el barrio de Miramar (precioso, el barrio y el restaurante). La zona era de las más caras de Cuba, es como un Pedralbes en Barcelona. Hay varios restaurantes y grandes casas coloniales. El restaurante Español que está al lado de El Jengibre, es precioso. Es un castillo y tiene una barbacoa.
El Jengibre tiene como especialidad el Pollo Asado. Sirven muchísima cantidad y se puede pagar con tarjeta. El Pollo Asado lo acompañan con arroz, frigoles, patatas fritas y mariquitas. Cuesta 12 CUC. Es el restaurante más caro en el que comemos pero aún así merece la pena.
Finalmente con bebida y un buen café pagamos (eso sí con tarjeta porque acabamos las existencias) 33 CUC más 3 CUC de más que cargan si pagas con VISA.
Nos vamos andando hasta el hotel, por si no habíamos tenido bastante durante el día… Sin querer vamos a parar a un centro comercial (donde todo el mundo era cubano) con un gran supermercado (nos sorprendemos porque los precios estaban en CUC y son como si estuvieras en un super español) luego nos enteramos que es donde compran las personas que viven en las embajadas de los alrededores. Compramos agua (considerablemente más económica que en hotel) y seguimos nuestra procesión. Al final conseguimos llegar al Malecón, después de atravesar la carretera y el río por debajo. Hay chicos bañándose junto al muro del malecón y haciendo surf…da miedo verlos.
Por fin llegamos al Riviera, cogemos las maletas, subimos al autocar, hacemos la ruta por todos los hoteles de alrededor recogiendo pasajeros (alguno de ellos nos los habíamos encontrado en el Restaurante El Jengibre ese mismo mediodía comiendo) y regresamos a España. Son las 11.00h y ya estamos en Madrid.
El recuerdo de la Habana y lo mejor, su esencia ya se ha quedado en nuestras retinas y en nuestra mente para siempre. Volveremos.
RESTAURANTE EL ALJIBE COMIDA CUBANA
AVENIDA 7MA. ESQUINA 24 Y 26
MIRIAMAR
TELF. 204-1583 / 204-4233 / 204-4234
EMAIL: economia@aljibe.cha.cyt.cu
TAXIS ECONOMICOS:
LOS 55555 DE MATRICULA AZUL. SON OFICIALES PERO MÁS VIEJOS. LOS OK QUE SON TAXIS MÁS NUEVOS EXCLUSIVOS PARA TURISTAS COBRAN UNOS 3 CUC MÁS. SE COGEN AMBOS EN CUALQUIER LUGAR.
BODEGUITA DEL MEDIO
MUSICOS EN DIRECTO
PROBAR LOS MOJITOS
HAY UN COMEDOR EN EL INTERIOR (RESERVAR SI SE QUIERE IR PORQUE ESTÁ COMPLETAMENTE LLENO)
NO DEJAN GRABAR DENTRO CON CÁMARAS PROFESIONALES
2 MOJITOS 4 CUC CADA UNO.
PLAZA DE LAS ARMAS:
MERCADILLO DE LIBORS ANTIGUOS.
MERCADILLO LOS JUEVES EN LA HABANA, AL FINAL DE LA CALLE OBISPOS, CERCA DEL MALECON. BUENO PARA COMPRAR RECUERDOS.
BODEGUITA DEL MEDIO
MUSICOS EN DIRECTO
PROBAR LOS MOJITOS
HAY UN COMEDOR EN EL INTERIOR (RESERVAR SI SE QUIERE IR PORQUE ESTÁ COMPLETAMENTE LLENO)
NO DEJAN GRABAR DENTRO CON CÁMARAS PROFESIONALES
2 MOJITOS 4 CUC CADA UNO.
PLAZA DE LAS ARMAS:
MERCADILLO DE LIBORS ANTIGUOS.
MERCADILLO LOS JUEVES EN LA HABANA, AL FINAL DE LA CALLE OBISPOS, CERCA DEL MALECON. BUENO PARA COMPRAR RECUERDOS.
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