MARTES 23 DE MAYO 2007
HABANA – LAS TERRAZAS = SOROA = VIÑALES
Nos levantamos a las 07.00h, desayunamos y os vamos hacia Viñales.
Pasamos por la población de Mariel, es grande y con una gran actividad. El centro está muy bien.
También pasamos por Guarajay y Artemisa, que nos sorprendió porque a la entrada de la población tienen grandes carteles con fotografías de guerrilleros.
Paramos en Las Terrazas: hay que pagar una entrada (4 CUC por persona a los cubanos pagan 2 CUC en temporada baja y 4 CUC en la temporada alta. Los extranjeros pagan siempre lo mismo). Puedes pasar todo el día y seguir por la carretera hasta Soroa donde hay un mirador con vistas espectaculares. Se puede subir a pie o a caballo y se tarda unos 45 min.
Las Terrazas es Parque Natural y realmente es como si estuvieras en un mundo a parte. El pueblo es completamente diferente, las casas, el ambiente, el paisaje…todo. Hay lagos y rutas para ir en Bicicleta, a pie o a caballo. Un río con piscinas naturales y cascadas donde poder bañarse. Hay muchísima vegetación y antiguos cafetales que se pueden visitar gratuitamente. Dentro de las Terrazas, hay escuelas, restaurantes y un hotel donde pasar una noche especial si tenéis días.
Tras pasear por Las Terrazas y pasar por Soroa, nos dirigimos a Viñales, pasando por Pinar del río, una población muy grande y también con mucha actividad, hay restaurantes donde poder comer bien. Antes de comer nos vamos directamente al Valle, pasando por el Hotel Jazmín (que tiene un mirador precioso, se puede entrar sin problema). Allí al lado está la oficina del Turista también con unas vistas al valle espectaculares. Hay una maqueta y te explican el recorrido que puedes hacer en coche. El Valle de Viñales es especial, es un paisaje muy distinto a lo que uno está acostumbrado, las montañas te recuerdan a las chinas que ves habitualmente dibujadas en los restaurantes.
Vamos a ver el mural de la Prehistoria (2 cuc/ persona) donde hay pintadas en la roca grandes Caracoles, un hombre y unas bestias. Dentro hay un restaurante con un gran buffet. El lugar es precioso. Regresamos por la misma carretera y vamos a visitar una de las cuevas que hay por la zona. La Cueva del Indio (5 cuc/persona), es una gran cavidad con un pequeño lago. Te dan un paseo en barca a motor, que realmente es una pena, porque el lugar es pequeño y la gasolina no creo que sea muy buena, pero en fin, es divertido. Entramos solos, pero de golpe aparecieron unos cien franceses jubilados que subieron a la barca con nosotros y por poco no la hunden.
Al salir nos llueve con gran fuerza y decidimos para a comer a una pizzería que aconseja la guía. Está bien de precio y las pizzas estaban ricas.
Decidimos regresar a la Habana por la carretera del Norte. Merece la pena, si os gusta conducir. Las vistas son fantásticas. Atraviesa pueblecitos con gente muy amable, ves los jardines repletos de orquídeas que crecen por todos los sitios, chiquillos corriendo descalzos, caballos… es un trayecto muy bonito.
Intentando seguir la carretera hacia la Habana, que a veces parece desaparecer, llegamos a la población de La Plaza y es allí donde acompañamos a su casa por primera vez a una señora llamada Odalia (la que se despedía de su abuelita con un “Te quiero”). Ella misma nos aconseja no subir a nadie al coche... La señora regenta una tiendecita de flores y nos invita a visitarla la próxima vez que volvamos a Cuba. También nos cotillea que allí en La Plaza hay un español casado con una jovencísima cubana y nos dice que cuando viene el español no salen ni de casa ;-)
Seguimos el camino y vemos un desvío que te lleva al puerto que va al Islote de Lesvia. Para llegar hasta allí se atraviesan grandes extensiones de plataneros, es muy bonito. El puertecito es minúsculo, pero había gente regresando de la excursión. El puerto está cerrado pero si le pides permiso al guardia te deja entrar. No se ve nada.
Las vistas del mar y las palmeras junto con los campos de plataneros al atardecer por la carretera son espectaculares.
Nos levantamos a las 07.00h, desayunamos y os vamos hacia Viñales.
Pasamos por la población de Mariel, es grande y con una gran actividad. El centro está muy bien.
También pasamos por Guarajay y Artemisa, que nos sorprendió porque a la entrada de la población tienen grandes carteles con fotografías de guerrilleros.
Paramos en Las Terrazas: hay que pagar una entrada (4 CUC por persona a los cubanos pagan 2 CUC en temporada baja y 4 CUC en la temporada alta. Los extranjeros pagan siempre lo mismo). Puedes pasar todo el día y seguir por la carretera hasta Soroa donde hay un mirador con vistas espectaculares. Se puede subir a pie o a caballo y se tarda unos 45 min.
Las Terrazas es Parque Natural y realmente es como si estuvieras en un mundo a parte. El pueblo es completamente diferente, las casas, el ambiente, el paisaje…todo. Hay lagos y rutas para ir en Bicicleta, a pie o a caballo. Un río con piscinas naturales y cascadas donde poder bañarse. Hay muchísima vegetación y antiguos cafetales que se pueden visitar gratuitamente. Dentro de las Terrazas, hay escuelas, restaurantes y un hotel donde pasar una noche especial si tenéis días.
Tras pasear por Las Terrazas y pasar por Soroa, nos dirigimos a Viñales, pasando por Pinar del río, una población muy grande y también con mucha actividad, hay restaurantes donde poder comer bien. Antes de comer nos vamos directamente al Valle, pasando por el Hotel Jazmín (que tiene un mirador precioso, se puede entrar sin problema). Allí al lado está la oficina del Turista también con unas vistas al valle espectaculares. Hay una maqueta y te explican el recorrido que puedes hacer en coche. El Valle de Viñales es especial, es un paisaje muy distinto a lo que uno está acostumbrado, las montañas te recuerdan a las chinas que ves habitualmente dibujadas en los restaurantes.
Vamos a ver el mural de la Prehistoria (2 cuc/ persona) donde hay pintadas en la roca grandes Caracoles, un hombre y unas bestias. Dentro hay un restaurante con un gran buffet. El lugar es precioso. Regresamos por la misma carretera y vamos a visitar una de las cuevas que hay por la zona. La Cueva del Indio (5 cuc/persona), es una gran cavidad con un pequeño lago. Te dan un paseo en barca a motor, que realmente es una pena, porque el lugar es pequeño y la gasolina no creo que sea muy buena, pero en fin, es divertido. Entramos solos, pero de golpe aparecieron unos cien franceses jubilados que subieron a la barca con nosotros y por poco no la hunden.
Al salir nos llueve con gran fuerza y decidimos para a comer a una pizzería que aconseja la guía. Está bien de precio y las pizzas estaban ricas.
Decidimos regresar a la Habana por la carretera del Norte. Merece la pena, si os gusta conducir. Las vistas son fantásticas. Atraviesa pueblecitos con gente muy amable, ves los jardines repletos de orquídeas que crecen por todos los sitios, chiquillos corriendo descalzos, caballos… es un trayecto muy bonito.
Intentando seguir la carretera hacia la Habana, que a veces parece desaparecer, llegamos a la población de La Plaza y es allí donde acompañamos a su casa por primera vez a una señora llamada Odalia (la que se despedía de su abuelita con un “Te quiero”). Ella misma nos aconseja no subir a nadie al coche... La señora regenta una tiendecita de flores y nos invita a visitarla la próxima vez que volvamos a Cuba. También nos cotillea que allí en La Plaza hay un español casado con una jovencísima cubana y nos dice que cuando viene el español no salen ni de casa ;-)
Seguimos el camino y vemos un desvío que te lleva al puerto que va al Islote de Lesvia. Para llegar hasta allí se atraviesan grandes extensiones de plataneros, es muy bonito. El puertecito es minúsculo, pero había gente regresando de la excursión. El puerto está cerrado pero si le pides permiso al guardia te deja entrar. No se ve nada.
Las vistas del mar y las palmeras junto con los campos de plataneros al atardecer por la carretera son espectaculares.
Por fin conseguimos coger de nuevo la ochovia (aunque Marc se incorpora a ella por el carril de salida en lugar de por el de entrada), como no hay indicaciones…la verdad es que te confundes, hay que ir con mucho cuidado. De camino se nos estrella un gran pájaro en el retrovisor y vemos como se queda tendido en medio del carril…fue imposible esquivarlo… por fin acabamos LITERALMENTE la Ochovía.
Llegamos al hotel y esta vez a pesar de estar reventados decidimos salir y conocer La Trova o la Casa de la Música de la Habana. Al salir el botones nos aconseja la Casa de la Música pero del barrio de Miramar, le preguntamos si no es muy turístico y nos comenta que no, que el ambiente es mejor para nosotros (o sea que sí que es turístico, precisamente lo que no queríamos). La Casa de la Música de Miramar está en una gran casa colonial, el barrio es realmente bonito. No estaba abierta cuando llegamos (abren a las 23.00h) y nos hacen pasar a una terraza que está al lado. Cenamos algo (hamburguesa y sándwich y un par de mojitos) está bueno y el precio no está mal: 15 CUC los dos. Empezamos a ver el tipo de gente que va llegando y…la mayoría como nos temíamos, turistas…en fin decidimos entrar y nos piden 10 CUC (como si estuviéramos en Barcelona), nos lo pensamos y justo pasa por nuestro lado un señor mayor con dos jovencísimas cubanas, nos miramos y nos vamos…Cogemos un taxi después de caminar un poco, es un barrio tranquilo (en la puerta de la discoteca hay, pero no nos apetecía coger ninguno porque eran un poco agobiantes). Finalmente encontramos uno de los baratos pero oficiales (de los 55555) nos cobra 5CUC hasta el Hotel.
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