SABADO 19 DE MAYO 2007
LA HABANA
Nos levantamos a las 08.45h, en el hall nos esperaba un representante de la agencia (Travelplan). Siempre entran al hotel y van con uniforme. Nos avisa que no hagamos caso si alguien dice ser guía de la compañía en el exterior del hotel. Los oficiales entran y tienen el listado con los nombres.
El guía nos dio algunos consejos referentes al cambio de dinero y a los taxis. Existen varias clases de taxis, los oficiales tienen la matrícula de color azul, los hay antiguos y más nuevos. Los antiguos son más económicos y tienen 55555 en la puerta. Los más nuevos los OK, son para turistas y algo más caros. También podéis subir a uno de esos coches de los años 60, son una pasada, aunque la carrera os saldrá cara si no negociáis bien. Nosotros al principio utilizábamos los OK, pero luego nos íbamos al lado del hotel donde había una parada de los 55555. Siempre hay, están bien y salen más baratos.
Esa misma mañana reservamos la excursión para ir a Cayo Largo. Realmente merece la pena. Nosotros estuvimos un solo día porque teníamos solo una semana, si vais ha pasar más tiempo igual es mejor ir los últimos días para descansar en el paraíso… siempre intentando llegar a la Habana un día o dos antes de que salga el vuelo de regreso por si hay problemas con el tiempo y cancelan algún vuelo. Se puede tomar una avioneta o un helicóptero. El trayecto es de 30 min.
Tras reservar la excursión, llamamos a Paquito un amigo de unos amigos que vive en la Habana Vieja, delante del Capitolio, para quedar con él y entregarle una serie de cosas que traíamos de parte de “Tomasito”, como dice él. No nos conocíamos en persona así que el se describió para que lo pudiésemos reconocer rápido “soy bajito, muy delgadito y calvo!” y yo le dije que iba con un chico alto y rubio y yo era morena y bajita. Quedamos justo delante de la Floridita.
Antes vamos a reservar un coche de alquiler para el Lunes. Nos dirigimos a Cubacar. Nos atiende un señor muy amable que nos explica también qué podemos ir a visitar y donde podemos dormir en caso de ir a Trinidad. No nos pone ninguna pega para reservar el vehículo (sin paga y señal), se lo anota en la agenda “Coche económico: Atos” 55 CUC / día”. Nos marchamos encantados por la atención y sintiéndonos afortunados por haber conseguido un coche económico sin problemas…
Nos localizamos al momento, supongo que él nos reconoce antes a nosotros porque Marc, no pasa desapercibido por la Habana, no pasa por Cubano... “ ¡Eih gringo!¿You speak english my friend?” Es la frase con la que se dirigían los cubanos cuando veían a Marc por cualquier zona de la Habana y en Cuba en general. En fin esto le pasa hasta en Calella, así que ya estamos acostumbrados.
Paquito es un hombre de 62 años, y realmente es bajito, delgado y calvo. Está separado, vive con su mamá y tiene una hija y una nietecita. Es una persona muy jovial, estuvimos con él como si lo conociéramos de toda la vida. Vamos a tomar algo a la Casa de Canarias (que está al lado de Floridita) y a la que pertenece Paguito (tiene pasaporte español). Allí nos tomamos 2 mojitos (¡No sería raro si no fuese porque eran las 9.00 de la mañana!). Paquito nos explica como conoció a Tomasito y nos enseña fotografías antiguas (donde salía nuestra amiga Laura de jovencita, que todavía lo es, pero ya no tanto..), en fin nos hace un recorrido por el tiempo a través de su álbum de fotos.
Después le damos una bolsa con diversas cosas (jabones, medicinas y un sobre de parte de Tomasito). Paquito nos lleva a conocer la ciudad.
Visitamos la Casa de Cantabria, pequeñita pero muy acogedora, estaba llena de gente comiendo y jugando a las cartas y al ajedrez. Allí nos presenta a unos amigos que nos comentan que hacen clase de baile español.
Cogemos la calle Obispo hasta el centro: El Capitolio, la plaza de la catedral, la Bodeguita del medio, la Floridita y la Plaza de las Armas. Allí había una chica vestida con un pomposo vestido negro haciéndose fotos, nos comenta Paquito que es una chica que cumple los 15 años, se celebra como si fuera una boda.
Paseamos por las calles con un calor bastante intenso, Paquito nos invita a un helado. A penas abrimos el helado ya estaba deshecho, ¡Así que no tienes más remedio que comértelo a toda prisa!
No nos sentimos atosigados por la gente, de vez en cuando oyes “¿Cohibas?” dices que no y ya está.
Vemos las galerías de tiendas y cómo la gente hace cola pero no para entrar si no porque tienen que dejar los bolsos en un guardarropía situado fuera de las galerías. Así que si queréis ir a comprar y no os gusta dejar el bolso fuera, mejor ir sin él. Yo llevo una especie de “bandolera” en la cintura y no hace falta dejarlo. Es una buena opción.
Las tiendas acristaladas y con aire acondicionado son las del estado. Incluso los cubanos deben pagar allí en CUC, no permiten pesos cubanos. Así que realmente es caro.
Llegamos al malecón y luego nos dirigimos otra vez a la Casa de Canarias donde nos tomamos un par de cervecitas frescas, y quedamos con Paquito para cenar en el restaurante de la asociación. Se cena muy bien y es muy económico. Puede entrar todo el mundo.
Nos levantamos a las 08.45h, en el hall nos esperaba un representante de la agencia (Travelplan). Siempre entran al hotel y van con uniforme. Nos avisa que no hagamos caso si alguien dice ser guía de la compañía en el exterior del hotel. Los oficiales entran y tienen el listado con los nombres.
El guía nos dio algunos consejos referentes al cambio de dinero y a los taxis. Existen varias clases de taxis, los oficiales tienen la matrícula de color azul, los hay antiguos y más nuevos. Los antiguos son más económicos y tienen 55555 en la puerta. Los más nuevos los OK, son para turistas y algo más caros. También podéis subir a uno de esos coches de los años 60, son una pasada, aunque la carrera os saldrá cara si no negociáis bien. Nosotros al principio utilizábamos los OK, pero luego nos íbamos al lado del hotel donde había una parada de los 55555. Siempre hay, están bien y salen más baratos.
Esa misma mañana reservamos la excursión para ir a Cayo Largo. Realmente merece la pena. Nosotros estuvimos un solo día porque teníamos solo una semana, si vais ha pasar más tiempo igual es mejor ir los últimos días para descansar en el paraíso… siempre intentando llegar a la Habana un día o dos antes de que salga el vuelo de regreso por si hay problemas con el tiempo y cancelan algún vuelo. Se puede tomar una avioneta o un helicóptero. El trayecto es de 30 min.
Tras reservar la excursión, llamamos a Paquito un amigo de unos amigos que vive en la Habana Vieja, delante del Capitolio, para quedar con él y entregarle una serie de cosas que traíamos de parte de “Tomasito”, como dice él. No nos conocíamos en persona así que el se describió para que lo pudiésemos reconocer rápido “soy bajito, muy delgadito y calvo!” y yo le dije que iba con un chico alto y rubio y yo era morena y bajita. Quedamos justo delante de la Floridita.
Antes vamos a reservar un coche de alquiler para el Lunes. Nos dirigimos a Cubacar. Nos atiende un señor muy amable que nos explica también qué podemos ir a visitar y donde podemos dormir en caso de ir a Trinidad. No nos pone ninguna pega para reservar el vehículo (sin paga y señal), se lo anota en la agenda “Coche económico: Atos” 55 CUC / día”. Nos marchamos encantados por la atención y sintiéndonos afortunados por haber conseguido un coche económico sin problemas…
Nos localizamos al momento, supongo que él nos reconoce antes a nosotros porque Marc, no pasa desapercibido por la Habana, no pasa por Cubano... “ ¡Eih gringo!¿You speak english my friend?” Es la frase con la que se dirigían los cubanos cuando veían a Marc por cualquier zona de la Habana y en Cuba en general. En fin esto le pasa hasta en Calella, así que ya estamos acostumbrados.
Paquito es un hombre de 62 años, y realmente es bajito, delgado y calvo. Está separado, vive con su mamá y tiene una hija y una nietecita. Es una persona muy jovial, estuvimos con él como si lo conociéramos de toda la vida. Vamos a tomar algo a la Casa de Canarias (que está al lado de Floridita) y a la que pertenece Paguito (tiene pasaporte español). Allí nos tomamos 2 mojitos (¡No sería raro si no fuese porque eran las 9.00 de la mañana!). Paquito nos explica como conoció a Tomasito y nos enseña fotografías antiguas (donde salía nuestra amiga Laura de jovencita, que todavía lo es, pero ya no tanto..), en fin nos hace un recorrido por el tiempo a través de su álbum de fotos.
Después le damos una bolsa con diversas cosas (jabones, medicinas y un sobre de parte de Tomasito). Paquito nos lleva a conocer la ciudad.
Visitamos la Casa de Cantabria, pequeñita pero muy acogedora, estaba llena de gente comiendo y jugando a las cartas y al ajedrez. Allí nos presenta a unos amigos que nos comentan que hacen clase de baile español.
Cogemos la calle Obispo hasta el centro: El Capitolio, la plaza de la catedral, la Bodeguita del medio, la Floridita y la Plaza de las Armas. Allí había una chica vestida con un pomposo vestido negro haciéndose fotos, nos comenta Paquito que es una chica que cumple los 15 años, se celebra como si fuera una boda.
Paseamos por las calles con un calor bastante intenso, Paquito nos invita a un helado. A penas abrimos el helado ya estaba deshecho, ¡Así que no tienes más remedio que comértelo a toda prisa!
No nos sentimos atosigados por la gente, de vez en cuando oyes “¿Cohibas?” dices que no y ya está.
Vemos las galerías de tiendas y cómo la gente hace cola pero no para entrar si no porque tienen que dejar los bolsos en un guardarropía situado fuera de las galerías. Así que si queréis ir a comprar y no os gusta dejar el bolso fuera, mejor ir sin él. Yo llevo una especie de “bandolera” en la cintura y no hace falta dejarlo. Es una buena opción.
Las tiendas acristaladas y con aire acondicionado son las del estado. Incluso los cubanos deben pagar allí en CUC, no permiten pesos cubanos. Así que realmente es caro.
Llegamos al malecón y luego nos dirigimos otra vez a la Casa de Canarias donde nos tomamos un par de cervecitas frescas, y quedamos con Paquito para cenar en el restaurante de la asociación. Se cena muy bien y es muy económico. Puede entrar todo el mundo.
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