EL MUNDO DE GLAUKA

Espero
no olvidar la sensación que tuve al ver un ser en la inmensidad
.

¿Habéis oído alguna vez
el silencio?

¿Habéis
cruzado alguna vez la mirada con un animal salvaje?

¿Habéis
admirado alguna vez la grandeza de la naturaleza?


Espero poder alguna vez transmitir de alguna manera las sensaciones
que he tenido la suerte de experimentar en mis viajes, en mi vida y en mis
sueños.

Espero poder aprender a describir todo lo que siento y veo para dejar
escrito todo eso que tal vez mi memoria un día deje de recordar.

Espero que la vida me regale MI MEMORIA.

martes, 23 de octubre de 2007

SAN LLORENÇ DE MORUNYS


SETAS CACADEVACA

Tras cinco horas de viaje Barcelona-San Llorenç (en realidad sólo hay 1h y 45min. Si no coges caravana) llegamos a San Llorenç. Allí nos esperaba parte del grupo de “Boletaires”. Paseamos por la zona y fuimos a ver un precioso monasterio.
Nos levantamos de madrugada con las lagañas pegadas a los ojos para ser los primeros en encontrar “bolets”. Hasta aquí todo perfecto. Madrugamos, nos hicimos unos bocatas espectaculares con el pan que había ido a comprar Manu (lo del pan, es algo que tienen pendiente los “SanLLorellenses” o lo encargas el día anterior o los cinco mil abuelos que no duermen del pueblo se llevan todo el pan nada más abrir la panaderia, yo hasta creo que hacen guardias en la entrada). La próxima vez realizaremos un exhaustivo estudio al tema Desaparición de Pan en San Llorenç.
En fin a lo que iba, nos hicimos exquisitos bocadillos para desayunar o comer según se terciara la mañana. Cogimos los coches de montaña, íbamos muy preparados como siempre que vamos a la montaña y pensamos en coches que pudieran ir por terrenos difíciles sin problemas: un AUDI Y un BMW, pero no 4x4 !! y además llevábamos a nuestro “Sherpa” particular, Tobe, que cargaba con las mochilas e utensilios para cortar las setas. Tras recorrer un largo camino de curvas y curvas creímos encontrar un lugar fantástico para recoger millones de toneladas de “Bolets”, la gente del pueblo nos había advertido de que no habían, pero ja! Seguro que lo decían para que los meapinos o “pixapins” como nos llaman (título bien merecido por otra parte), no nos lo lleváramos todo…empezamos a andar y andar y andar y andar hasta que ya no pudimos más, sólo encontramos una variación de los “bolets” tradicionales llamados “cacasdevaca” son grandes, ¡madre mía gigantes! para que engañarnos, pero si no están secos no se pueden coger, y esos además estaban fresquitos, así que decidimos no llevarnos ninguno a pesar de que son, dicen, exquisitos y que aportan mucha vitamina y calcio, sobretodo.
Tras estar un buen rato escalando la montaña con nuestro Sherpa experto de guía y con gran seguridad y estilo, decidimos ya que no encontrábamos nada comestible, ir a visitar pueblecitos de la zona que seguro se nos daba mejor. El problema era ¿Quién llevaba la cesta de “boletaires” vacía?...por supuesto Guimochi. Si alguien ha de pasar vergüenza quien mejor que él…que no la tiene…jejeje.

Aquí las cosas para el grupo se empezaron a poner complicadas, el estado de ánimo decaía; Jako no se lo podía creer, Tobe nunca había tenido una experiencia igual, no concebía la idea de no llevar una sola seta en la cesta. Decidimos entonces ir a desayunar, a ver si con el pan ahogábamos las penas…Mónica las ahogó la última… Todos estábamos eufóricos de nuevo y ella aún seguía decaída. Empezamos a dudar de ella y llegamos a la conclusión que en un despiste del grupo se había comido a escondidas una de esas setas “Cacadevaca” porque tenía un síntoma que dicen que a veces provoca la ingestión de este tipo de seta en mal estado: rumiar, rumiar y rumiar…

Todos cabizbajos volvimos a casita…pero Manu y Tobe lo intentaron de nuevo, prometieron que por Jako que se iba después de comer, que encontrarían setas, fuera cual fuera el precio. Y así lo hicieron, se escaparon en un momento de debilidad en que Guimochi que se quedó frito en el sofá, y regresaron hasta con “rovelllons”!!

Se arregló el día un poquito hasta la noche, en el que decidimos irnos de juega a un garito nuevo del pueblo…con vacas en la entrada y bajo un cielo estrellado increíble. Destrozamos la media de edad del local…mirábamos alrededor y nos veíamos todos haciendo el capullo con 16 años… creo que a todos nos entró un algo por el cuerpo pensando en que ya hacía bastante tiempo que tuvimos esa edad. Superado el “choc” inicial, jugamos unas partidillas la futbolín y a partir de aquí a bailar como el que más! A medida que pasaban las horas iban entrando personajes que aún destrozaron más la media del local …menos mal…eso de sentirse los más veteranos en un recinto cerrado no era muy cómodo. Había compañeros Sherpas de Tobe, pero de otra raza, peruanos o ecuatorianos, la raza de Tobe eran estirados y delgados, los que vimos eran bajitos y redonditos. También había rumanas y rumanos y lituanos y lituanas, dobles de Michel Jackson e híbridos indescriptibles. Tobe entabló amistad con una chica llamada Salida Vodkosvkaya, muy maja ella. Le dejamos la ventana que daba a la habitación de Tobe abierta para que fuera a verlo cuando acabase de bailar, pero no caímos en la cuenta de que tobe dormía en el segundo piso, y hombre, la chica era alta pero no para subir 4 o 5 metros… En fin, la intención es lo que vale, aunque Tobe no estaba de acuerdo.

Nos levantamos a la hora prevista, fuimos a comprar leña a la gasolinera (porque no íbamos a perder tiempo en buscarla en el bosque claro), cogimos los troncos más hermosos, descartando el carbón, que no es tan ecológico y no debe ser bueno para la salud y ale! Todos a la montaña. A medio camino a alguien se le enciende la lucecita…¿¿alguien lleva mechero??...Pensamos en que nuestro Sherpa Tobe sabría hacer fuego con un palito y una piedra, pero el plan era almorzar y no pasar el año nuevo en el bosque…

Tras pasar 5 horas de soplos, recogida de mini piñas, ramitas y hojitas conseguimos hacer un poquito de fuego que se apagó de inmediato y tras varios intentos, súplicas a los vecinos, y lloros, decidimos claudicar e ir a comprar carbón y líquido para hacer brasas (podéis ver nuestra triste experiencia en la explicación de “La Barbacoa, La Barbacoa”…).

La verdad es que fue un fin de semana fantástico, nos reímos sin parar y eso es lo que cuenta. Y a pesar de que Jako no ganó a la Wii a Marc, de que Tobe no ligó con la Salida Vodskovkaya, de que no conseguimos hacer fuego y de que encontramos cuatro setas, fue todo perfecto. El objetivo creo lo conseguimos todos, desconectar del día a día que llevamos en la ciudad.

Ahora ya somos expertos “barbacoistas” y “boletaires” así que la próxima vez…que tiemble San Llorenç de Morunys!!

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