JUEVES 24 DE AGOSTO DE 2007
…Vaya decepción, cuando fuimos a desayunar al hotel del aire acondicionado resultó que el desayuno lo servían en su maravillosa terraza. Las vistas eran preciosas pero el calor era insoportable. Intentamos olvidarnos del calor, desayunamos como pudimos y nos fuimos a hacer nuestras últimas compritas. Regresamos a nuestro hotel para reservar un taxi que nos llevase al aeropuerto y de repente se puso a llover. Impresionante. No nos había llovido de esa manera en todo el viaje. Pudimos ver un poquito el Monzón.
Marc y Tobe decidieron ponerse de nuevo el chubasquero y salir a disfrutar de la lluvia. Vieron como toda la porquería flotaba por las calles y como caía el agua por todos sitios. El Ganges tenía otro aspecto, igualmente bonito.
Fuimos al aeropuerto con tiempo por si nos quedábamos otra vez en el atasco del centro. Efectivamente había atasco y nuestro taxista iba cogiendo atajillos. Conseguimos llegar a salvo. Nos hicimos nuestro huequecito en el suelo del aeropuerto para jugar al Uno y pasar el rato.
A las 16.00h llegamos a Delhi. Hubo también retraso pero no tanto como al llegar al Varanasi. Reservamos un hotel en la zona de Farol Bagh, en la guía apenas la menciona, pero hay muchos hoteles y a buen precio. Es una zona con un mercadillo importante y hay restaurantes que están realmente bien.
El hotel (Hotel Ivory) estaba bien, aunque los recepcionistas eran un poco mafiosillos. Regateamos los precios de las habitaciones. La habitación triple era una doble con un colchón en el suelo. Esto era bastante habitual, pero generalmente la habitación era un poquito más grande. En este caso no. Negociamos con ellos y nos rebajaron el precio. Lo único incómodo era que el hotel no tenía restaurante ni cafetería. Podías cenar pero en la habitación, a precios claro de “Room Sevice”. Pero al final nos fue bien porque descubrimos algunos sitios por la zona que estaban muy bien.
Los trabajadores del hotel, incluso los recepcionistas dormían en la misma recepción, tenías que pasar por encima para salir… Las habitaciones estaban muy bien, pero el personal era de cómic.
Para cenar fuimos a un restaurante precioso, con un ambiente “pijo”, la comida exquisita, sobretodo la pasta. Nos pusieron incluso música española (Chambao).
…Vaya decepción, cuando fuimos a desayunar al hotel del aire acondicionado resultó que el desayuno lo servían en su maravillosa terraza. Las vistas eran preciosas pero el calor era insoportable. Intentamos olvidarnos del calor, desayunamos como pudimos y nos fuimos a hacer nuestras últimas compritas. Regresamos a nuestro hotel para reservar un taxi que nos llevase al aeropuerto y de repente se puso a llover. Impresionante. No nos había llovido de esa manera en todo el viaje. Pudimos ver un poquito el Monzón.
Marc y Tobe decidieron ponerse de nuevo el chubasquero y salir a disfrutar de la lluvia. Vieron como toda la porquería flotaba por las calles y como caía el agua por todos sitios. El Ganges tenía otro aspecto, igualmente bonito.
Fuimos al aeropuerto con tiempo por si nos quedábamos otra vez en el atasco del centro. Efectivamente había atasco y nuestro taxista iba cogiendo atajillos. Conseguimos llegar a salvo. Nos hicimos nuestro huequecito en el suelo del aeropuerto para jugar al Uno y pasar el rato.
A las 16.00h llegamos a Delhi. Hubo también retraso pero no tanto como al llegar al Varanasi. Reservamos un hotel en la zona de Farol Bagh, en la guía apenas la menciona, pero hay muchos hoteles y a buen precio. Es una zona con un mercadillo importante y hay restaurantes que están realmente bien.
El hotel (Hotel Ivory) estaba bien, aunque los recepcionistas eran un poco mafiosillos. Regateamos los precios de las habitaciones. La habitación triple era una doble con un colchón en el suelo. Esto era bastante habitual, pero generalmente la habitación era un poquito más grande. En este caso no. Negociamos con ellos y nos rebajaron el precio. Lo único incómodo era que el hotel no tenía restaurante ni cafetería. Podías cenar pero en la habitación, a precios claro de “Room Sevice”. Pero al final nos fue bien porque descubrimos algunos sitios por la zona que estaban muy bien.
Los trabajadores del hotel, incluso los recepcionistas dormían en la misma recepción, tenías que pasar por encima para salir… Las habitaciones estaban muy bien, pero el personal era de cómic.
Para cenar fuimos a un restaurante precioso, con un ambiente “pijo”, la comida exquisita, sobretodo la pasta. Nos pusieron incluso música española (Chambao).
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