MIERCOLES 23 DE AGOSTO DE 2007
Decidimos ir a desayunar fuera del hotel. Fuimos al Coffe Shop & Hand, una cafetria-tienda preciosa. Estaba justo detrás de nuestro hotel. Allí compramos regalitos para nuestros amigos. Es un lugar precioso. El precio de los regalos es fijo. No se puede regatear. Tienen buen café y buenos pasteles. Luego nos fuimos en taxi (lo contratamos en otro hotel porque salía más económico) a visitar Sarnath.
Visitamos el Zoo…que apenas tenía animales y los que habían daban un poquito de pena. Visitamos también el museo y después de comer y muy a nuestro pesar porque el calor ya era insoportable, fuimos a visitar los restos arqueológicos.
Al acabar, regresamos al centro de Varanasi para intentar de nuevo y con luz llegar al crematorio. Es muy complicado caminar por las calles para llegar a los Ghats. Atravesar el gran mercado es otra aventura más. Quizás sea donde nos acosaron más los comerciantes, taxistas y gente en general. Hay que pasar un poco de todos y no hacer mucho caso. Si no, de verdad que acabas completamente estresado.
Al final y tras seguirnos bastante, un niño nos dijo que nos acompañaba al crematorio. Le ofrecimos una pequeña cantidad de dinero pero no nos la quiso aceptar… nos dijo que lo hacía simplemente por su Karma. Todos nos quedamos sorprendidos. Aunque ya habíamos leído que siempre tiene truco. Y efectivamente lo tenía…se olvidó de su Karma.
Nos llevó al crematorio, allí nos dijo que subiéramos a la azotea de un edificio que está en primera línea del río y justo encima del crematorio. Hasta aquí todo correcto. Al subir vimos perfectamente el crematorio e incluso la cara de uno de los fallecidos…Un hombre nos explicó como veíamos nosotros el crematorio y si nos era difícil asistir a él. Le explicamos que en nuestra cultura es distinto y que efectivamente se nos hace muy duro ver como se quema una persona. Nos explicó cual era el ritual que seguían: la persona que enciende el fuego suele ser un familiar directo del difunto, generalmente su hijo, que se rapan la cabeza y se dejan una pequeña coleta, que no podían asistir las mujeres y que el se dedicaba a cuidar a las personas mayores que venían a morir al Ganges y que querían ser quemados. Seguidamente me dijo que le tenía que dar dinero para poder darles la ceremonia que esa gente mayor no se podía pagar. Le dije que no tenía nada y me dijo de una manera brusca que se lo pidiera a mis compañeros. Evidentemente ahora ya veíamos el engaño. Nos negamos en rotundo a darle dinero y nos empezó a gritar y a maldecirnos. Nos tuvimos que ir. El niño estaba esperando abajo en la entrada del edificio para llevarnos de nuevo al centro de la ciudad, pero en lugar de eso nos llevó directamente a la tienda de un familiar para comprar…le dijimos que no queríamos comprar nada y aquí acabó su ayuda para salir del lugar. Tuvimos que salir por intuición.
Después de nuestra aventurilla, regresamos al hotel y decidimos ir a cenar a un restaurante anunciado en la guía y que tenía aire acondicionado…A pesar de que a María le aterrizo un gran mosquito en la sopa, la cena era rica. Decidimos que al día siguiente regresaríamos para desayunar, lo del aire acondicionado valía la pena aprovecharlo.
Decidimos ir a desayunar fuera del hotel. Fuimos al Coffe Shop & Hand, una cafetria-tienda preciosa. Estaba justo detrás de nuestro hotel. Allí compramos regalitos para nuestros amigos. Es un lugar precioso. El precio de los regalos es fijo. No se puede regatear. Tienen buen café y buenos pasteles. Luego nos fuimos en taxi (lo contratamos en otro hotel porque salía más económico) a visitar Sarnath.
Visitamos el Zoo…que apenas tenía animales y los que habían daban un poquito de pena. Visitamos también el museo y después de comer y muy a nuestro pesar porque el calor ya era insoportable, fuimos a visitar los restos arqueológicos.
Al acabar, regresamos al centro de Varanasi para intentar de nuevo y con luz llegar al crematorio. Es muy complicado caminar por las calles para llegar a los Ghats. Atravesar el gran mercado es otra aventura más. Quizás sea donde nos acosaron más los comerciantes, taxistas y gente en general. Hay que pasar un poco de todos y no hacer mucho caso. Si no, de verdad que acabas completamente estresado.
Al final y tras seguirnos bastante, un niño nos dijo que nos acompañaba al crematorio. Le ofrecimos una pequeña cantidad de dinero pero no nos la quiso aceptar… nos dijo que lo hacía simplemente por su Karma. Todos nos quedamos sorprendidos. Aunque ya habíamos leído que siempre tiene truco. Y efectivamente lo tenía…se olvidó de su Karma.
Nos llevó al crematorio, allí nos dijo que subiéramos a la azotea de un edificio que está en primera línea del río y justo encima del crematorio. Hasta aquí todo correcto. Al subir vimos perfectamente el crematorio e incluso la cara de uno de los fallecidos…Un hombre nos explicó como veíamos nosotros el crematorio y si nos era difícil asistir a él. Le explicamos que en nuestra cultura es distinto y que efectivamente se nos hace muy duro ver como se quema una persona. Nos explicó cual era el ritual que seguían: la persona que enciende el fuego suele ser un familiar directo del difunto, generalmente su hijo, que se rapan la cabeza y se dejan una pequeña coleta, que no podían asistir las mujeres y que el se dedicaba a cuidar a las personas mayores que venían a morir al Ganges y que querían ser quemados. Seguidamente me dijo que le tenía que dar dinero para poder darles la ceremonia que esa gente mayor no se podía pagar. Le dije que no tenía nada y me dijo de una manera brusca que se lo pidiera a mis compañeros. Evidentemente ahora ya veíamos el engaño. Nos negamos en rotundo a darle dinero y nos empezó a gritar y a maldecirnos. Nos tuvimos que ir. El niño estaba esperando abajo en la entrada del edificio para llevarnos de nuevo al centro de la ciudad, pero en lugar de eso nos llevó directamente a la tienda de un familiar para comprar…le dijimos que no queríamos comprar nada y aquí acabó su ayuda para salir del lugar. Tuvimos que salir por intuición.
Después de nuestra aventurilla, regresamos al hotel y decidimos ir a cenar a un restaurante anunciado en la guía y que tenía aire acondicionado…A pesar de que a María le aterrizo un gran mosquito en la sopa, la cena era rica. Decidimos que al día siguiente regresaríamos para desayunar, lo del aire acondicionado valía la pena aprovecharlo.
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