MARTES 22 DE AGOSTO DE 2007
05.30H nos ponemos en marcha para recorrer una parte del Ganges en barca. Todos esperábamos no volcar ni ser salpicados. El agua es de color marrón y lo que lees en la guía no te ayuda para tener ganas de darte un bañito…
Nuestra sorpresa fue ver como incluso la gente bebe agua y se lavan los dientes en el río.
La verdad es que merece la pena madrugar para pasear por el Ganges con la primera luz del día, y ver como poco a poco todo se ilumina. El río tiene un color grisáceo mientras no sale el sol. Vimos como la gente lavaba sus ropas y las tendían en la orilla del río, como se metían en el agua para rezar, como los niños jugaban como si estuvieran en la mejor playa o en la piscina más limpia. Los colores de las ropas, el sonido de los cánticos, el olor a incienso y a leña quemada, hace del Ganges un lugar con un encanto especial. Parece de nuevo que estemos viviendo la escena de una película.
Lo más impresionante para nosotros, fue visitar los crematorios. En la barca se ve perfectamente, aunque luego fuimos directamente al Ghat a pie. Hay un crematorio de madera y otro eléctrico.
Al fallecido lo ponen encima de una montaña de madera en una especie de camilla de madera, cubierto con una tela blanca y papel o tela anaranjada, rodeado de flores. El familiar más cercano enciende el fuego. No hay mujeres ya que con sus lloros pueden romper la serenidad del momento. Desde la barca pudimos ver los pies de uno de los fallecidos que estaban ardiendo. Realmente impresiona. No estamos acostumbrados. Luego cuando volvimos lo ves de otra manera porque ves las reacciones de los familiares y gente de alrededor y entiendes que para ellos es una situación habitual en su cultura. No entienden que nos pueda afectar ver como se quema un cuerpo. Yo creo que pude mirar por la serenidad de las personas que rodean al difunto.
Las cenizas del difunto se tiran al Ganges, cada día hay centenares de pilas funerarias.
Tras el crematorio se hacen las ceremonias en los Ghats, merece la pena verlas. Nosotros las vimos por la noche.
Cuando acabamos nuestro paseo en barca de 2 horas (también se puede hacer de noche), vamos al hotel a desayunar. A pesar de ser tan temprano el calor y la humedad ya eran asfixiantes.
Nos fuimos con un rickshow al centro y visitamos el centro comercial que hay. Muy occidental. Mientras abren, ahora no recuerdo a que hora, pero más tarde que en Europa, tomamos algo en uno de los restaurantes del centro comercial…a la hora de comer, no lo pudimos resistir y caímos en la tentación…entrar en el Mc Donals…que buenas saben las patatas fritas!!
En el mismo centro comercial había un multicine y decidimos ir a ver una peli. Marigold de Bollywood. Fue divertido sacar las entradas (Maria en pocos segundos estaba rodeada de gente que intentaba a la vez que ella comprar sus entradas). También tuvimos que pasar por un detector antes de acceder al cine y a mi me retiraron un paquete de chicles (que luego me lo devolvieron) y a Marta el paquete de tabaco y el mechero. Un vez dentro como las películas suelen ser tan largas (esta duró 3 horas), aparecieron vendedores de palomitas y bebidas. Marc y Tobe incluso tubieron tiempo de hacer una siestecita.
Cuando acabó nos fuimos a pasear por las calles de la ciudad…hay, lo único que nos faltaba era el aire acondicionado del cine!.
Si podéis ir a ver una película en un cine de barrio, no en los centros comerciales. Es una experiencia única.
Por la noche fuimos a visitar los Gahts, pero en esta ocasión andando. Pero era tarde y no había luz, así que nos fue imposible. Estaba todo lleno de gente y finalmente nos encontramos con un grupo de catalanes que llevaban allí algunos días y nos acompañaron a la zona de las ceremonias. Había realmente muchísima gente, en los Ghtas y en barcas viendo la ceremonia desde el río. Hacía un calor insoportable, estábamos todos empapados de sudor. Yo jamás había sudado tanto. Faltaba aire en el ambiente. Era mejor concentrarse en lo que estabas viendo y oyendo que en pensar en el calor…
Las ceremonias son muy bonitas, con colores y olores a incienso, humo y música preciosa. Todo lleno de velas y ofrendas de flores. La gente se metía en el río y le entregaba su ofrenda, de repente te girabas y veías una fila de velas llevadas por la corriente, junto con flores…es precioso, a pesar de la cantidad de turistas.
Estuvimos bastante tiempo, luego decidimos ir a celebrar el cumpleaños de Tobe, cumplía 31. Habíamos comprado unas velitas que las traíamos desde España. Tuvimos que reconstruirlas un poquito. También le compramos un regalo en Pushkar (un pañuelo). Para celebrarlo fuimos a un restaurante que estaba muy cerquita del hotel. Fuimos a pie. Como en todo nuestro viaje en ningún momento nos dio miedo andar por las calles de noche. El restaurante se llama Mediterráneo. Se come muy bien, ricas pizzas y pasta. Casi no había luz, hacía calor e incluso vimos alguna ratita correr por el suelo. Pero el lugar era encantador y cenamos muy bien. Tiene una terraza y una sola chill out. Cenamos en la terraza, junto al incienso para espantar a los mosquitos, con un abanico y con mucha hambre.
Nuestra sorpresa fue ver como incluso la gente bebe agua y se lavan los dientes en el río.
La verdad es que merece la pena madrugar para pasear por el Ganges con la primera luz del día, y ver como poco a poco todo se ilumina. El río tiene un color grisáceo mientras no sale el sol. Vimos como la gente lavaba sus ropas y las tendían en la orilla del río, como se metían en el agua para rezar, como los niños jugaban como si estuvieran en la mejor playa o en la piscina más limpia. Los colores de las ropas, el sonido de los cánticos, el olor a incienso y a leña quemada, hace del Ganges un lugar con un encanto especial. Parece de nuevo que estemos viviendo la escena de una película.
Lo más impresionante para nosotros, fue visitar los crematorios. En la barca se ve perfectamente, aunque luego fuimos directamente al Ghat a pie. Hay un crematorio de madera y otro eléctrico.
Al fallecido lo ponen encima de una montaña de madera en una especie de camilla de madera, cubierto con una tela blanca y papel o tela anaranjada, rodeado de flores. El familiar más cercano enciende el fuego. No hay mujeres ya que con sus lloros pueden romper la serenidad del momento. Desde la barca pudimos ver los pies de uno de los fallecidos que estaban ardiendo. Realmente impresiona. No estamos acostumbrados. Luego cuando volvimos lo ves de otra manera porque ves las reacciones de los familiares y gente de alrededor y entiendes que para ellos es una situación habitual en su cultura. No entienden que nos pueda afectar ver como se quema un cuerpo. Yo creo que pude mirar por la serenidad de las personas que rodean al difunto.
Las cenizas del difunto se tiran al Ganges, cada día hay centenares de pilas funerarias.
Tras el crematorio se hacen las ceremonias en los Ghats, merece la pena verlas. Nosotros las vimos por la noche.
Cuando acabamos nuestro paseo en barca de 2 horas (también se puede hacer de noche), vamos al hotel a desayunar. A pesar de ser tan temprano el calor y la humedad ya eran asfixiantes.
Nos fuimos con un rickshow al centro y visitamos el centro comercial que hay. Muy occidental. Mientras abren, ahora no recuerdo a que hora, pero más tarde que en Europa, tomamos algo en uno de los restaurantes del centro comercial…a la hora de comer, no lo pudimos resistir y caímos en la tentación…entrar en el Mc Donals…que buenas saben las patatas fritas!!
En el mismo centro comercial había un multicine y decidimos ir a ver una peli. Marigold de Bollywood. Fue divertido sacar las entradas (Maria en pocos segundos estaba rodeada de gente que intentaba a la vez que ella comprar sus entradas). También tuvimos que pasar por un detector antes de acceder al cine y a mi me retiraron un paquete de chicles (que luego me lo devolvieron) y a Marta el paquete de tabaco y el mechero. Un vez dentro como las películas suelen ser tan largas (esta duró 3 horas), aparecieron vendedores de palomitas y bebidas. Marc y Tobe incluso tubieron tiempo de hacer una siestecita.
Cuando acabó nos fuimos a pasear por las calles de la ciudad…hay, lo único que nos faltaba era el aire acondicionado del cine!.
Si podéis ir a ver una película en un cine de barrio, no en los centros comerciales. Es una experiencia única.
Por la noche fuimos a visitar los Gahts, pero en esta ocasión andando. Pero era tarde y no había luz, así que nos fue imposible. Estaba todo lleno de gente y finalmente nos encontramos con un grupo de catalanes que llevaban allí algunos días y nos acompañaron a la zona de las ceremonias. Había realmente muchísima gente, en los Ghtas y en barcas viendo la ceremonia desde el río. Hacía un calor insoportable, estábamos todos empapados de sudor. Yo jamás había sudado tanto. Faltaba aire en el ambiente. Era mejor concentrarse en lo que estabas viendo y oyendo que en pensar en el calor…
Las ceremonias son muy bonitas, con colores y olores a incienso, humo y música preciosa. Todo lleno de velas y ofrendas de flores. La gente se metía en el río y le entregaba su ofrenda, de repente te girabas y veías una fila de velas llevadas por la corriente, junto con flores…es precioso, a pesar de la cantidad de turistas.
Estuvimos bastante tiempo, luego decidimos ir a celebrar el cumpleaños de Tobe, cumplía 31. Habíamos comprado unas velitas que las traíamos desde España. Tuvimos que reconstruirlas un poquito. También le compramos un regalo en Pushkar (un pañuelo). Para celebrarlo fuimos a un restaurante que estaba muy cerquita del hotel. Fuimos a pie. Como en todo nuestro viaje en ningún momento nos dio miedo andar por las calles de noche. El restaurante se llama Mediterráneo. Se come muy bien, ricas pizzas y pasta. Casi no había luz, hacía calor e incluso vimos alguna ratita correr por el suelo. Pero el lugar era encantador y cenamos muy bien. Tiene una terraza y una sola chill out. Cenamos en la terraza, junto al incienso para espantar a los mosquitos, con un abanico y con mucha hambre.
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